martes, 10 de febrero de 2009

No temer II

No cabe duda de que toda la vida del hombre está llena de temores aun cuando las circunstancias fueren favorables. Siempre está presente el miedo al día de mañana; más ahora que la crisis parece aumentar. Meditemos en el ánimo que el mismo Dios, vivo y verdadero, le infundió al hijo de su siervo Abraham. Dios ofrece tres aspectos importantes para nuestras vidas actuales; las mismas que prometió a Isaac: a) Ofrece estar con nosotros. Si Dios con nosotros ¿quién contra nosotros? Lo afirmó San Pablo. b) Ofrece bendiciones materiales, morales y espirituales. ¿no es lo mismo que esperamos? C) Ofrece multiplicar nuestra descendencia. Si lo cumplió con Isaac también lo hará con nosotros. Esforcémonos por predicar el evangelio que Dios multiplicará los creyentes en Cristo Jesús.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es verdad que Dios es fiel en sus promesas, a pesar de que nosotros no correspondemos de igual manera.
A lo largo de nuestra vida, hemos visto la mano de Dios en nosotros, su amor y su misericordia son incomparables y nunca nos ha dejado; sin embargo creo que no hemos aprendido a confiar el Él completamente, a depender de Él en todo...y eso es porque no dejamos de confiar en nuestras propias fuerzas y queremos que las cosas se resuelvan tal y como nosotros esperamos; olvidando que Dios tiene un plan y un propósito para nuestras vidas, pues su palabra nos dice "a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien..." ¿Será que en realidad no amamos a Dios como debe ser y por ello no hemos aprendido a depender completamente de Él?
Te invito a que reflexionemos sobre esto.
E d' E

Anónimo dijo...

Desafortundamaente el hombre siempre le ha temido a lo desconocido, aquello sobre lo que no tiene control o modo de preveer, y esto nos vuelve a lo comentado por mi hermano, con respecto a que aunque tengamos épocas de bonanza siempre habrá algo que nos provoque cierto miedo o angustia, un ejemplo de absoluta confianza lo encontramos en la vida del patriarca abraham, Dios le pidió una prueba de fidelidad al indicarle que le ofrendará a su hijo, su único hijo, y el siervo del Señor no dudó, preguntó o cuestionó ni un instante respecto a esta petición de Dios, confió total y absolutamente en Él.
Toda su confianza estaba puesta en el único Dios vivo y verdadero, que es el único que siempre permanece fiel a sus promesas, y él ya tenía una promesa de parte de Dios, así que lo único que hizó fue depender totalmente de la voluntad del Señor, el final de la historia es de todos conocida y queda registrada para la posteridad en la Santa Palabra de Dios para que todos recibiéramos una lección de fidelidad y confianza en el Señor, el cual ya tiene sus designios trazados para nosostros y si confiamos plenamente en Él no hay ninguna duda de que nos protegerá, así vengan mil crisis económicas, sin embargo creo que este es un buen momento para hacer una labor entre aquéllos que no conocen las buenas nuevas de salvación, ya que es justamente en estos momentos de gran temor entre la gente cuando debemos enseñar que hay un Dios que les ama y protege y que el único camino para llegar a Él es a través del Señor Jesús, desafortunadamente es una labor que aún no hemos logrado hacer en su totalidad, pero que cuando lo hagamos indudablemente que traerá grandes bendiciones para nuestra iglesia...rc.

Anónimo dijo...

La fe de Abraham se manifestó en su obediencia, obedeció a Jehová al salir de su tierra, dejar su parentela, peregrinar en una tierra extraña, pero el acto más maravilloso de fe y obediencia fue el que presentó al no negar el sacrificio de su hijo amado, digo que era el amado por haber procedido de la mujer amada. Este acto muchos teólogos lo relacionan con el mismo acto de Dios Padre, quíen entregó a su hijo en propiciación de los pecados de la humanidad, Abraham confió, esperó y obedeció, tuvo como consecuencia bendición material, moral y espiritual, creo que la lección que nos dan estos patriarcas del antiguo testamento se resume en dos acciones importantes, fe y obediencia. Quiera Dios que aumente mi fe y confianza en el Señor a fin que pueda ser obediente a su palabra.

REH

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