
El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas: empero también entendí yo que un mismo suceso acaecerá al uno que al otro. Eclesiastés 2.14. El predicador expone en este versículo como en otros muchos, la diferencia entre el necio y el sabio. Dios quiere que seamos sabios y que escojamos siempre el bien, antes que el mal. Que el sabio tenga sus ojos en su cabeza, quiere decir que observa, examina, medita, piensa y después, al tomar la mejor decisión actúa. Por el contrario, el necio anda en tinieblas, lo que quiere decir que no mira, no observa, tropieza, no sabe por dónde camina, no se da cuenta del peligro. Indudablemente es una gran verdad la que el predicador comprendió, Si existiera una clasificacion sencilla y precisa de las personas sería ésta: sabios y necios. Sin embargo, a estas dos clases de seres humanos, les acontecerá el mismo suceso, ¿Cómo es eso? El avisado y el ignorante tendrán el mismo acontecimiento. Este acontecimiento al que se refiere Salomón es la muerte, lo único que todos tenemos seguro es la muerte, por ello es importante que estemos bien preparados para cuando este acontecimiento llegue. Que Dios nos dé el discernimiento suficiente para llevar nuestra barca a buen puerto el día que ya no zarpemos más, y que ese puerto al que nos dirijamos sea de felicidad eterna en la morada y unión con nuestro Rey, Señor y Salvador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario