lunes, 28 de diciembre de 2009

Agradecimiento III

Y sacrifiquen sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con júbilo. Salmo 107.22
Como término religioso, el sacrificio designa todo aquello que, habiendo sido dedicado a Dios o para uso religioso, no puede ser reclamado como propio. En este sentido Dios nos indica como debe ser la alabanza que está demandando de nosotros. Dios quiere que hagamos sacrificios de alabanzas, es decir, que aquello que nosotros tengamos para adorar a nuestro Dios no lo reclamemos como algo propio. Todo aquel que trabaja en la obra del Señor y es usado por Dios en el extendimiento de su Reino, no debe reclamar, gloria, honra ni ninguna alabanza. Desde luego, si así lo hiciere no estará presentando un sacrificio de alabanza, ya que se lo ha “entregado” a Dios o lo reclama como propio. Lo que le entregas a Dios es de Dios y ya no te pertenece. Dios quiere que como efecto de gratitud que hay en tu vida le entregues tu alabanza, que publiques, que cuentes las obras de Dios con júbilo y alegría. Dios quiera que nuestra gratitud nos mueva a sacrificar más cosas a nuestro Dios, entreguémosle por completo nuestra vida. Y vivo no ya yo, más vive Cristo en mí. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

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