miércoles, 12 de agosto de 2009

Guía divina IV

Y guiaré los ciegos por camino que no sabían, haréles pisar por las sendas que no habían conocido; delante de ellos tornaré las tinieblas en luz, y los rodeos en llanura. Isaías 42.16. Una vez el hermano José de la Luz (el cual está ciego) me dijo que cada vez que en la calle encuentra a uno de sus compañeros que padecen la misma deficiencia (ceguera) la plática que siempre abordan, es la de los golpes que se han dado y como la gente, lejos de ayudarlos, debido a su insuficiencia, se burlan de ellos, los menosprecian y los mandan por caminos desconocidos, es muy difícil, me decía, confiar en la gente.
Es increíble como las personas que carecen de la facultad de ver, pueden moverse de un lugar a otro, con el uso de de su bastón o con la ayuda de una persona de confianza, sin embargo, aunque andan por la calle y saben el recorrido, el camino es un camino que no conocen. El profeta Isaías hace un símil de esta situación, con la ceguera espiritual, ciertamente antes de conocer a Cristo éramos ciegos, ahora que lo conocemos, podemos ver como el Señor ha aumentado nuestra visión y podemos ver el camino que pisamos, podemos ver por dónde nos conduce Dios y podemos ver que son verdaderos pastos de reposo, dice el profeta que tornará las tinieblas en luz y los rodeos en llanura, ahora que vemos el camino y lo conocemos no podemos dejar de reconocer que bueno es Dios para con sus hijos y para con los siguen su voluntad. Gracias Dios por la guía que providencialmente das a nuestro espíritu.

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