Ciertamente bueno es Dios á Israel, a los limpios de corazón. Mas yo, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los insensatos, Viendo la prosperidad de los impíos. Porque no hay ataduras para su muerte; Antes su fortaleza está entera. Salmo73.1-4. Cuántas veces al ver la prosperidad material de los incrédulos, deseamos en nuestro corazón que nos ocurra lo mismo, incluso el salmista se atreve a declarar que tuvo envidia, ese sentimiento pasa también por nuestro corazón, ciertamente muchas veces vemos y trabajamos por las cosas visible y de las cosas que no se ven no tenemos cuidado y las despreciamos. Este salmo comienza diciendo: Bueno es Dios a Israel, a los limpios de corazón, es un hecho que cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, Jesús limpia nuestro corazón; por lo tanto, somos limpios delante de nuestro Dios, entonces bueno es Dios con nosotros. El impío prosperará pero su fin está determinado “Porque no hay ataduras para su muerte”, la guía de Dios a los limpios de corazón es que nos dará como recompensa la vida eterna y evitará caigamos en la muerte.
miércoles, 12 de agosto de 2009
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