Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré S. Juan 14.14. La palabra de Dios es clara, no en nombre de alguien más, solamente en el nombre de Jesús, éste es el sello de garantía que Jesucristo nos ha ofreció.
1 Entera dependencia sobre los meritos y la mediación de nuestro Señor Jesucristo, como la única base para toda bendición, bien sabemos que para el que confía en Jesús no existe la suerte, existen bendición y promesa: Para que se haga la voluntad de Dios. 2 Apartarse de toda clase de pecado. Si conservamos la iniquidad Dios no nos escuchará: Porque el alto Jehová atiende al humilde; Más al altivo mira de lejos. Salmo 138.6. Pero si nos apartamos y buscamos al Señor, Él está pronto a respondernos: Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Salmo 145.18-19. Todos sabemos que el pecado se encuentra en aquella persona que sabe hacer lo bueno y no lo hace SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados Efesios 5.1. Definitivamente cumplir con esto no es fácil, sin embargo, estamos en condiciones absolutas para cumplir.
3. Manteniendo una fe firme en las promesas de Dios: Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan Hebreos 11.6. La promesa y el acto de fe del rey Ezequías son una muestra de que Dios escucha a los suyos y responde cuando uno ora en conformidad a su voluntad, se aferra a sus promesas y le busca con fe sincera 2º de Reyes 19.15-20.12
4 Pedir todo siempre de acuerdo con su voluntad, es decir, pedir en conformidad con motivos piadosos, y no satisfaciendo los deseos de la carne.
5. Ser insistentes e importunos (Molesto, enfadoso) Lucas 18.1-9 y no inoportunos (Fuera de tiempo o de propósito.) en nuestras súplicas, también tenemos el ejemplo del hombre paralitico cuyos amigos y familiares lo hicieron pasar por el tejado para bajarlo y que Jesús lo sanará este es un ejmplo de importunidad que debemos seguir, insistamos en nuestras peticiones.
1 comentario:
Sin duda el tema del domingo pasado nos invita a reflexionar y preguntarnos ¿por que Dios no responde a nuestras peticiones?
Creo que obtuvimos la respuesta a esta pregunta que nos formulamos con frecuencia...
Pienso que la falla está en 3 de las 5 condiciones mencionadas:
1.- No hemos aprendido a depender completamente de Dios.
2.- No estamos apartados por completo del pecado (siempre hay algo en nosotros por minimo que sea)
3.- No somos insistentes en la oración.
Debemos de acercarnos màs a nuestro Dios, estar en comunión con Él; de ésta manera cumpliremos con las 5 condiciones que harán que nuestra oración prevalezca.
Justo ahora, tras los acontecimientos que vivimos, estamos en un buen momento para establecer una comunicación màs directa con Dios, puès sólo Él nos podrá librar de todo mal
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