Es natural que los hijos confíen en sus padres a pesar de que estos algunas veces fallan al cumplir con sus promesas. Nuestro Padre Celestial, sin embargo, nunca promete algo que después no cumpla. No obstante, su plan puede demorar más de lo que esperábamos. En lugar de actuar como niños impacientes mientras esperamos que se revele la voluntad de Dios. Debiéramos confiar en la bondad y sabiduría del Señor. lunes, 2 de marzo de 2009
Esperanza I
Es natural que los hijos confíen en sus padres a pesar de que estos algunas veces fallan al cumplir con sus promesas. Nuestro Padre Celestial, sin embargo, nunca promete algo que después no cumpla. No obstante, su plan puede demorar más de lo que esperábamos. En lugar de actuar como niños impacientes mientras esperamos que se revele la voluntad de Dios. Debiéramos confiar en la bondad y sabiduría del Señor.
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1 comentario:
Lo triste es que lo que mas aprendemos cuando oramos es precisamente a esperar y es lo que menos hacemos¡¡¡, todo tiene que ver simplemente con una cuestión de fé y de confianza en que Dios habrá de contestar nuestras oraciones de acuerdo a su santa y bendita voluntad, entonces a nosotros lo que nos queda es esperar confiados en que el Señor tendrá una respuesta en algún momento y es de esa forma sencilla, en que nosotros vamos comenzando a depender de Dios y de su voluntad en todos los aspectos de nuestra vida, pero sucede lo contrario, oramos y como no nos contesta de la manera y en el tiempo en que nosotros queremos, nos enojamos y dejamos la oración porque no tenemos la fé suficiente para esperar y entonces consecuentemente ya no estamos en una comunión con nuestro Padre, y ese vínculo que debería fortalecerse mas cada día...con ese alejamiento lo vamos haciendo mas grande y lamentablemente menos bendiciones recibimos, procuremos hermanos que ese vínculo no se rompa y por el contrario, lo hagamos mas fuerte para que nuestra vida sea de una constante comunicación entre Padre e hijo...rc
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